Últimamente me vengo sintiendo como atrapada en una jaula de cristal, de paredes que nadie más que yo puede ver y sentir, pero que no me cabe duda de que ahí están.
Supongo que hace ya mucho que me encuentro en esta suerte de encierro, desde aquellos días otoñales en el norte de Alicante que jamás relaté, si bien es cierto que es en estos últimos días cuando se ha vuelto más y más patente esta sensación...
...cuando tras la ventana veo pasar nubes de formas caprichosas pintando de blanco el cielo, y me siento conmovida al comprender lo lejos que está de mí, mi elemento. Y es que el cernícalo sólo vuela en libertad, en la mínima libertad de un campo abierto...pero estoy en una jaula, una jaula con techo de cristal...
...cuando el verde de los árboles de un mugriento intento de parque de esta mugrienta ciudad se vuelve casi selvático, casi puro, al abrazo de un día de luz plateada de niebla, y yo casi puedo cerrar los ojos a la realidad y ver el familiar bosque gaditano, húmedo y acogedor en su frágil equilibrio de convivencia con el ser humano. Pero está más allá de mi pared de cristal y cuando intento alcanzarlo, el frío contacto con ella me hace abrir los ojos al mugriento escenario de esta mugrienta ciudad...
...cuando, en la sorprendente quietud de una mañana de Domingo alicantino, doblo la esquina más transitada de la ciudad, ahora vacía, y el frío me envuelve en su abrazo, y yo vuelvo a ser una cría que baja de una furgoneta gris aparcada en cualquier camino rural junto a un pinar, en otra mañana de Domingo de hace quince años, junto a su padre y un chucho vejo negro desteñido. Pero la ensoñación termina en breves milésimas con un suspiro, al traspasar las puertas que me llevan a mi actual realidad dominguera, mucho menos grata...
...cuando,ya de noche, un solar destartalado me parece un paraíso por el que escapar corriendo de esta lata chirriante de autobús, al amparo de la oscuridad, libre al fin, sin importar que no sea más que un descampado en obras lleno de basuras o cosas peores. O las señales de la autovía iluminadas por algún coche al pasar me hacen desear estar en ese coche, rumbo a quién sabe dónde, pero lejos de aquí...
...y cuando, por enésima vez, de reojo mientras leo, me parece ver una enorme luna llena asomando entre las naves del centro comercial, y me giro para descubrir que, de nuevo, no es más que el cartel redondo iluminado del Burger King, y que la de verdad, pequeñísima pero infinítamente más bella en comparación, me sonríe socarronamente en su cuarto creciente...
Deseos de libertad, de correr, de luz del sol, de luz de luna, de olor a tierra mojada, de sitios nuevos que explorar, de sitios viejos que me acojan con los brazos abiertos, de viento, de verde, de vida...
...vida de verdad, no una vida light sin azúcares añadidos, pero llena de edulcorantes que no saben a nada, como la que ahora llevo.
Al menos me siento atrapada y la inquietud y desasosiego y demás alucinaciones constantes me lo recuerdan.
Lo malo sería que me empezara a gustar.
PD. Que nadie (y no miro a nadie) se sienta ofendido por la alusión a los alimentos light. Es que la comparación me venía al pelo, pero no es culpa tuya XD
PD2. Ya sé que no posteo nada y solamente reflexiones caótico profundas de estas. Yo también me echo de menos y voy a intentar recuperar un poco mi tendencia expresiva sarcástico-humorística, o sencillamente culebronesca de la vida diaria que tanto lucía en el blog anterior, si es que tengo tiempo. Creo que debo empezar a desahogarme más respecto al mundo, me sentiré un poco más realizada en mi persona física y moral... XD

2 comentarios:
No sé si alcanzo a apreciarlo en toda su magnitud, pero entiendo lo que cuentas y realmente debe ser agónico.
Pero es cierto: te das cuenta, lo que significa que tu alma sigue intacta.
Sólo deseo que vengan mejores tiempos para ti, en los que la cárcel consiga retenerte durante menos tiempo.
Y volverá el azúcar ^^U
Me gustaría entenderte, pero me cuesta. Piensa por un momento que yo fuese la escritora y tú la lectora. Sólo si te pones en mi lugar comprenderás cuánto me duele abrir tu blog y encontrarme con esto.
Yo me paso cada día 10 horas encerrada en una cárcel literal, con puertas y ventanas cerradas, ruido y suciedad, y porqué no decirlo, rodeada de personas indeseables. Apenas veo el sol si no es en el camino de ida y vuelta al mediodía. Por supuesto que no me resigno a que ese sea mi destino, sé que algún día me iré para no volver, pero hasta que ese día llegue voy a seguir dando todo de mí, y como siempre, con la mejor de mis sonrisas.
Hermana, creo que hasta ahora la vida nos ha tratado bien, no malgastes tus fuerzas lamentándote y compadeciéndote de tí misma.
Te mando un abrazo lleno de energía positiva, y me voy a dormir, que mañana la cárcel abre a las 7 y no puedo faltar.
Te quiero mucho, guapa! Nos vemos prontico.
Publicar un comentario en la entrada