...para las tres personas que lo compartieron conmigo y aún no han leído esto, desde que lo escribí meses atrás. Una de ellas lo leerá (o eso espero); las otras dos quizá nunca. Pero yo lo he releído y creo que merecía la pena ser posteado. No es más que uno de los muchos pedazos de esa nostalgia de los más intensos años de mi corta existencia que me acompañará el resto de mi vida, y que aquellos que me acompañen en ella tendrán que soportar.
Nada ha cambiado.
Desde esta ventana, todo sigue como siempre.
Los pinos, quizá más verdes. Los ficus del césped, quizá más altos y frondosos. Las mismas bandadas de estorninos, quizá menos numerosas. Las mismas tórtolas, quizá más agresivas, si cabe.
El mismo zumbido, de fondo, mientras la luz del sol otoñal se cuela por la uralita traslúcida del techo.
Un gorrión solitario que se para en un resalte. No el mismo, faltaría más. Aunque quien sabe…
El mismo infra, que con un chirrido se cierra y baja a atender la llamada de algún privilegiado.
Incluso hay una polilla atrapada y moribunda en la esquina.
La puerta del tejado está abierta. No subo a la cuarta y media porque me dará frío, pero quizá luego lo haga.
Cuántas veces me he sentado en este banco. Cuántas veces me he parado, simplemente, frente a esta ventana, he contemplado la universidad y he pensado qué me quedaría después de esto. Cuántas veces he llorado, reído, abrazado, cantado, discutido, maldecido profesores y alumnos, incluso dormido…
Junto a esta ventana, en este piso, en este edificio. En este lugar que posiblemente sea uno de los lugares más relevantes de los últimos años de mi vida. Lo descubrimos e hicimos nuestro en unos meses de entrar aquí, y aquí mora mucha de nuestra esencia como seres que pasamos por este lugar y vivimos entre sus muros la que probablemente sea la época más importante de nuestras vidas.
Y ahora heme aquí. Como siempre desde hace poco más de un año: sola, esperando pacientemente lo único que me queda verdadero de todo aquello. Por todas partes me cruzo con desconocidos, o levemente conocidos, y me siento extraña, ajena. Pero aquí, a estas horas y casi en total soledad, como siempre ha sido, me vuelvo a sentir en casa.
Ya nunca perteneceremos a este lugar del mismo modo que antes, pero este lugar nos pertenece en un minúsculo fragmento de su larga existencia, aquel donde moran nuestros recuerdos.
A ratos no sé si estoy viendo el pasado desde el presente o estoy teniendo una visión de futuro. Ahora me parece tan increíble el pasado como me hubiera parecido este futuro entonces. Y no es que esperase, precisamente, acabar trabajando en el departamento de ecología con una beca mientras trato de conocer a alguien que me de la suficiente confianza como para poder rehacer mi vida. Pero si es cierto que, ya en mis últimos meses, era más probable eso que terminar “”emancipada”” junto con el kender que ya no es el kender sino “cariño”, “mi vida”, “preciosa” y otras mariconadas de esas que tanto nos gustan, trabajando en el Corte Inglés unos días a la semana mientras la ayudo en lo que pueda a terminar con la agonía de la carrera. Y que iba a estar sentada aquí, escribiendo todo esto en un mini portátil de 250 euros. Que gastándonos 400 al mes en vivir, y cobrando yo mínimo otros tantos ahora parece poco, pero para mi eso era una suma disparatada XD
Pero el caso es que miro por la ventana y es como si el tiempo se hubiera detenido. Es tanto lo que está embebido ese sentimiento en mí que no me extrañaría si de repente el ascensor se abriera y aparecieran la elfa y el kender que acaban de terminar tal práctica, me preguntaran por Caramon, les dijera que está en el baño y apareciera con uno de sus saludos chorras en ese mismo instante y las cuatro nos fundiéramos en un plasmo. Y tuviera que comenzar mi cruzada para irnos a coger el autobús con el suficiente tiempo.
Todo es entrañable y a la vez melancólico. Es alegre y a la vez triste…Porque el tiempo sí ha pasado. Todo eso ya no existe y todo está cambiado, aunque aquí y ahora y durante esta enajenación mental no lo parezca tanto. ¿Dónde están todos esos cambios?¿Dónde se guardan y por qué si me siento tan distinta, tan mayor, no me sorprendería encontrarme de nuevo en el pasado?
Claro que…sabiendo lo que sé, iba a encauzar bien pronto las cosas y a dejarme de sueños imposibles.
Asi fueron las cosas, sin embargo y ya no nos queda más que los recuerdos, que, afortunadamente, aún podemos compartir.
A veces me da la sensación de que nadie va a vivir aquí con la misma intensidad con que vivimos nostras. Y me siento muy afortunada, aunque sólo yo sé cuantos y cuán oscuros eran los antros en los que habitó mi alma, demasiadas veces.
5 comentarios:
Buenop, hay quien intuía con mucho ojo la oscuridad que se te cernía cada dos por tres y no te quitaba el ídem de encima (antes y después de la enajenación, aunque con diferente intensidad XD). Pero bueno, eso no lo hizo menos duro para ti...
No lo hace menos duro para nadie. Pero es mejor que alguien te vigile, preocupado por ti.
Yo también tengo por ahí un escrito muy parecido, también en la cuarta, (bueno, en la cuarta y media), aunque tiene más tiempo que el tuyo, por supuesto.
No obstante, cada vez que subo, me invade esa nostalgia y también yo vuelvo al pasado... También me embebe de forma que casi me da por carraspear o hacer ruido al pisar, al subir a nuestro rincón, como hacía antes... (para no pillar a nadie en una situación comprometida XD).
La verdad... desde el primer año, supe que era cierto y que la época universitaria... más bien aquellos años, eran lo más intensos de nuestras vidas. Los viví a tope y os encomié encarecidamente a ello, a sabiendas de que acabarían, de una forma o de otra. Y ya entonces, sabía qué tipo de nostalgia iban a dejar en mí...
Ya sabes que siempre se me ha dado de lujo eso de vivir "sabiendo" el futuro que me esperaba.
Pero como siempre digo... ¡me encanta equivocarme! Aunque siga acertando demasiado, cada error de cálculo pesimista de esos... es la más agradable de las sorpresas ;)
En fin, voy a ver si busco cierta foto que tengo, por si la quieres poner en tu post^^
Chicas, últimamente os ha dado fuerte la vena revival XD. Snif, mis hermanas se han hecho mayores y ya no las puedo llamar hermanitas...
...¡de coña!¡Así yo tampoco parezco tan mayor! ^_^
Sara, ya conoces mi opinión sobre vosotras. Creo, intuyo, afirmo sinceramente que sois excepcionales (y cada día más, el mundo me lo va demostrando) pero en el sentido de tu escrito, créeme, no sois únicas. Hay gente para la cual la universidad llega a ser una auténtica adicción, y me alegro de que no os encontréis entre ellos. Las consecuencias suelen ser tirando a funestas ^^
Los tiempos universitarios son irrepetibles y exclusivos para cada uno a su manera, y lo que se vive marca tanto o más que lo que se estudia. Y por el brutal contraste que hay entre lo que es y lo que viene después (o al mismo tiempo), el puto mundo del trabajo, siempre se acaba recordando con cariño. Te lo aseguro.
Como dice mi mujer cada vez que vemos por la televisión algún reportaje sobre "nuestra" universidad (por suerte ahora ya ha cambiado lo suficiente como para que ya no la llamemos "nuestra"), lo que realmente importaba de aquel campus ya no está ni estará para nadie, porque nos lo llevamos nosotros. Sí señor, lo mangamos delante de las narices de todo el mundo, con premeditación y alevosía. Éramos nosotros mismos. Igual os pasa a vosotras. Ese lugar tan especial ya no será nunca el mismo porque, sencillamente, ya no estáis. Y aunque estuviérais, ya no sois las mismas. Ni ganas. Aunque pudiérais, os pediría que por favor nuca fuérais eternamente jóvenes. El mundo necesita adultos como vosotras. Y dentro de veinte años, el mundo necesitará mujeres de mediana edad como vosotras. Y dentro de cuarenta años...
...dentro de cuarenta años que le den por culo al todo el mundo, que todos seremos calvos (menos el YAYI, que seguirá igual, el cabrón) no te joe... XDD
PD: si lo que echas de menos son las emociones fuertes, más que en la uni mil veces, agárrate que dentro de ná van a venir curvas. Ya lo verás, ya...
me alegro de que al menos tu puedas recordar esos tiempos con una sonrisa. Yo soy incapaz de recordar los tiempos en donde me juntaba con vosotras en el cesped... con TODAS vosotras... sin llorar o sin acabar jodida...
Algún día supongo que lo terminaré de asumir. Asumir TODO. Pero soy demasiado lenta y débil en ese sentido.
Qué jodía... Me has causado impresión con este post, y sobre todo con este comentario:
Y no es que esperase, precisamente, acabar trabajando en el departamento de ecología con una beca mientras trato de conocer a alguien que me de la suficiente confianza como para poder rehacer mi vida.
Touché X_D Es la descripción perfecta de mi estado vital actual, y me jode, la verdad. Me ha suscitado escribir un post yo misma sobre el asunto.
En fin, qué decir... Yo no puedo evitar sonreír y suspirar, ambas cosas, cuando subo a la cuarta y media. Tanta carga emocional acumulada... Hay algo nuestro impregnado en las paredes, de todo lo buenísimo y todo lo malísimo que pasamos. Desde luego, han sido años en superlativo.
Menos mal que, aunque se ha perdido mucho, hemos ganado otras cosas. Y por ambas cosas, y por podéroslo contar, soy yo la que se siente muy afortunada.
Quisalan elevas.
Ey, entiendo que te sientas identificada pero sea cual sea la referencia a ti que crees ver te aseguro que no existe. Estaba hablando de mi hipotético futuro sin pensar en ningún momento en tí como referente. Un hipotético futuro que al principio de la carrera me hubiera parecido increíble, pero que en los ultimos años era al menos más probable que el futuro que me ha tocado en suerte al final XD
Jose, no me van las emociones fuertes...y te digo por quincuagésima vez, creo que me sobreestimas y sobreestimas el papel que puedo llegar a tener en la sociedad. Lo único que quiero ahora mismo es que me dejen vivir XD
Publicar un comentario en la entrada