A veces me quedo embobada mirando al perro sin poder evitarlo, ya esté dormido, comiendo, jugando o en la parra bendita. A veces le acaricio un poquito, o le cojo una pata y la inspecciono minuciosamente, o una oreja, o me acerco un poco más para, simplemente estar en contacto con él.
Todos esos detalles que parecen nimios enriquecen la vida de uno de una forma que resulta incomprensible para todos aquellos que no adoran a los perros como nosotros. Esta mañana, mientras Hugh comía como un descosido después de un día entero de casi ayuno (debe estar haciendo el Ramadan...eso o que el pienso para cachorros no le gusta lo suficiente...nada que un poco de comida de gato mezclada, aunque sea por la novedad, no arregle), analizaba yo los sentimientos que me despiertan estos animales y me sorprendía al entender que se puede decir que estoy enamorada de todos y cada uno de ellos (salvando algunos casos, claro). O por lo menos predispuesta a enamorarme.
Cuando veo un perro por la calle, si es un cachorro monísimo y retozón es normal que se me caiga la baba y siga pensando en el perrito durante la hora siguiente, están diseñados para eso. Pero aunque no sea un cachorro, no puedo evitar fijarme en cada perro que veo, que se me escape una sonrisa, que tenga ganas de ir y acariciarlo, conocerlo, hablar con él... Y sé que, si se me da la oportunidad, estaré desencadenando un proceso muy parecido a cuando te empieza a gustar una persona y se convierte en el centro de tu vida. Poder estar con un perro es algo felicísimo para mí, algo que me llena de chispeante alegría por dentro, y de honda tristeza cuando tienes que dejarlo.
Por eso cuando Hugh llegó a casa, era mucho mayor la tristeza de pensar que no íbamos a poder tenerlo y mucho mayor el sufrimiento por, por seguir la comparación con el amor, no poder dar rienda suelta a los sentimientos, que la alegría. Y aún así, en medio de una época tan mala, el perro te mira a los ojos y te arranca esa sonrisa que hace cosquillas por dentro y sabes que, por esa mirada, echarías por tierra casi cualquier cosa. Y así suceden las cosas.
Puedo decir entonces que estoy enamoradísima de mi perro. Porque dejar pasar las horas sólo viéndolo hacer el payaso, sientiendo ese burbujeo de atracción irresisitible que al final te hace levantarte y achucharlo hasta que se harta de ti y se va, o viéndolo comer hambriento y sintiéndome hiper feliz de verlo comer tan a gusto, o simplemente quedarme junto a él cuando duerme, contemplando embobada y adorando sus ojillos cerrados, los patrones del pelo, la forma de sus huellas, sintiendo su peso, su calor y su olor cerca. Y eso que Hugh no es precisamente un dechado de belleza. Sí, es muy bonico, pero cuando uno lo observa todo el día no puede decir que sea un cachorrón adorable de anuncio. Tiene el rabo demasiado largo y torcido, las orejas muy grandes y la cara muy pequeña, la garganta despelufada con cuatro pelos blancos, el torso enorme y el culo pequeño, duerme con los ojos en blanco y los miembros en posiciones extrañas... pero todo eso da igual. No es por cómo es (que no puedo negar que tiene muchas características fisicas que me ecantan) si no por lo que es. Un jodido chucho que me necesita y lo demuestra en mi casa.
A veces pienso que lo mio es casi enfermizo, porque es como un instinto maternal muy potente (estas mujeres que ven un bebe, un moquito rosa que a veces no saben ni respirar apenas y se vuelven locas) pero con otra especie, pero bueno, creo que todas las personas a las que nos hicieron con el condicionante "perro" (no me refiero a los que dicen, "sí, a mi me encantan los perros, tengo un Golden de pura raza, me costó 1000 euros" si no a los que necesitamos de estos animales en nuestra vida) nos sentimos exactamente igual, solo que unos le damos más o menos rienda suelta a esos sentimientos. Ahora, con Hugh a mi lado, aunque el futuro sea incierto, aunque vivamos con la incertidumbre de si podremos seguir con él, aunque todo lo demás esté en el aire y sea horrible...mi vida, nuestra vida, es un poco más vida. Está más completa, mucho más completa en mi caso, porque el hueco que tengo dentro destinado a ser ocupado por un perro es enorme. Y prueba de ello es que mientras vivo sin ellos, una parte de mi no vive. Y que yo llene ese hueco en cuanto "tengo la oportunidad" (cosa que no es así exactamente, pero podría darse a entender de mis palabras y acciones) no implica que yo deje de llorar por mi Kuman, nuestro querido okupa que, con su lealtad inexplicable se ganó un enorme hueco en nuestro corazon y en nuestro sofá, o que vaya a dejar de echar de menos al viejo y gruñón Rufo, o que ya no vaya a comerme a besos a mi Senda en cuanto vaya a verla. Cada uno de ellos es una parte de mí, todos tienen su porción de cariño y su hueco en mi corazón y lo seguirán teninedo hasta el día en que me muera.
Siempre habrá quien no lo entienda... pero me basta con saber que hay quien sí lo hace ^^
5 comentarios:
Qué mono es, y qué suerte ha tenido al encontraros ^^
Y la envidia que me da, las ganas que tengo de poder llenar yo mi hueco ^^U
Que post tan bestial...
Hola!
Hace poco que descubrí este blog y me encanta.
Espero que tengas mucha suerte y te puedas quedar con ese 'peluche'.
Es increíble lo que llegan a hacernos sentir estos 'pequeños' peludos...
Un abrazo! =^_^=
Borrega: Como vuelvas a decir que mi sobrino no es una preciosidad, te arreo!
Yo también me alegro de haber nacido con el gen "si, me gustan mas los perros que las personas, ¿que pasa?".
Ya sabes, hermana mia, que como un dia me toque una millonada, montamos un refugio, albergue, centro de dia o lo que sea para no tener que ver a estos hermanos nuestros jugandose la vida en la calle.
Pero bueno, tu lo has dicho. Esta forma nuestra de sentir lo que sentimos por ellos no es comprendida la mayoria de las veces, pero ¿y que?, ellos se lo pierden.
A parte de nuestros padres a mi siempre me gusta acordarme de la tia Salu. Yo creo que no existe persona en el mundo que se preocupe mas por los animales que ella. Le debo gran parte de mi amor hacia ellos.
Resumiendo, que luego me paso a ver a mis sobrinos xD
Talulu!
ven a verlo, Piiiic!!! No estudies más!! Fisio caca XDDDD La verdad es que siempre he pensado en lo bien que se lo pasn los chuchos en la universidad, así que igual algún día cuando ya sea más mayor lo llevamos.
Bienvenida Havah, espero que mis esporádicas tonteridas y otras expresiones personales te sigan interesando ^^
Borrego, disculpa que me haya metido con "tu sobrino" XD y oye, que te tomamos la palabra, porque es algo que consideramos muy seriamente, no te creas. Para llegar al extremo de considerar jugar a la loteria/once o lo que sea una vez al año al menos, fíjate...
Con suerte hoy podras ver más al momo, aunque tendremos que mantener alejada a quien tu sabes
(y a la mama si viene, porque también lo acojona vivo, no es por na...)
Me da igual que "no sea un cachorrito adorable de anuncio". Es una monada, y punto. ¿Pero tú has visto qué ojitos? ^_^
*le da a Hugh una rascadita en la cabeza*
Publicar un comentario en la entrada